Una triste noticia de la farándula despertó en mi algunas idas, un tanto obvias quizás, pero que me interesan compartir. Manifestarlas publicamente implica arriesgarse a que sean mal interpretadas. Asumiendo que seguramente en algunos casos no va a ser suficiente, me permito hacer algunas aclaraciones para poner el tema en contexto.
La noticia: Murió el hijo de una carismática conductora de TV. El bebé tenía solo 6 meses, y sufrió una muerte súbita cuando estaba al cuidado de la abuela, mientras sus padres y hermanos disfrutaban de unas vacaciones en Las Leñas. Dentro de las muestras de dolor y solidaridad, alguien abrió un blog en el que el que la gente entra a dar mensajes de apoyo, ánimo y cariño.
Las aclaraciones: Nada de lo que sigue debe interpretarse como una crítica a la madre o a la familia. No pongo en ningún momento en duda el amor que ellos sienten por sus hijos, y el infinito dolor que implica la muerte de un hijo para cualquier ser humano. Ni remotamente insinúo que los padres tengan alguna responsabilidad en la muerte del hijo, o lo hayan descuidado por estar de vacaciones.
Mis delirios: Supongo que por mi inevitable cholulez, fui a ver que había en el blog. No tenía intención de dejar ningún mensaje, pero quería cureosear que cosas de decían. En menos de 48 hs, el blog tenía 25 mil comentarios, lo que no parece poca cosa. La lectura de algunos pocos me hizo reflexionar sobre las cosas que decimos a alguien cuando muere un ser muy querido suyo.
En principio y por supuesto, abundan los elogios a su persona. Y posiblemente merezca muchos de ellos, pero uno en particular me sorprendió. “SOS UNICA Y UNA MADRAZA CON TODAS LAS LETRAS” dice un extenso mensaje escrito integramente con insufribles mayúsculas. Pero el término “madraza” puede leerse muy frecuentemente en varios otros mensajes. El por qué no comparto la idea de madraza con esta señora, es largo de comentar, pero no se queda en el hecho de la madre se haya ido de vacaciones dejando a su hijo de 6 meses con la abuela. La diferencia es más de fondo, atiende a cuestiones sociales, prejuicios, etc. En todo caso, el que esté al cuidado de la abuela mientras la madre estaba descansando en Las Leñas, es un dato ilustrativo de como viven las madrazas en ciertos circulos sociales, donde tener 6 hijos no parece representar un gran esfuerzo.
EL otro punto que se vuelve demasiado frecuente, son los consuelos del tipo “… y no te olvides q dios recibio un angelito hermoso q te cuidara y guiara desde el cielo”. Parece la charla de un padre con un niñito, pero es entre dos personas adultas.
Claro que en esto no hay nada del otro mundo. La gente suele cruzar elogios (aunque no tengan ni pies ni cabeza) en momentos difíciles, lo mismo que suele recurrir a ideas mágicas y supersticiones un tanto ridículas con tal de dar consuelo a aquello que no lo tiene.
Lo que empecé a plantearme es el lugar que ocupamos en todo esto los que ni compartimos los elogios sin sentido, y mucho menos que no adherimos a ideas mágicas y más bien las rechazamos de plano. Podemos decir en medio de semejante dolor “respetamos y acompañamos el dolor, pero no por eso compartimos lo de madraza ni las historias de angelitos y dioses que se encargan de los bebes recién una vez que mueren.”
En diferencias sobre diversas cuestiones, hay situaciones en las que parece que una posición no puede sostenerse y debe callarse ante el absurdo de la posición contraria. Y esto no es gratuito, porque en la suma, la posición absurda no tiene oposición, particularmente en momentos sensibles donde uno es mas permeable emocionalmente y parece consolidarse a fuerza de monopolizar el consuelo. Me preguntaba si hay formas de contrarrestar este efecto, sin dejar de buscar un consuelo, pero también sin perder la cordura.

Siguiendo el consejo de Heli en 
